Sr. Link

Sir Lionel Frost es un valiente y apuesto explorador que se considera el investigador de mitos y monstruos más importante del mundo. Sin embargo, nadie más parece coincidir con él. Sir Lionel ve la oportunidad de probarse a sí mismo viajando al noroeste del Pacífico de los Estados Unidos, para demostrar la existencia de la criatura más legendaria del mundo: el eslabón perdido. De esta forma, Sir Lionel se encontrará con Sr. Link, una bestia sorprendentemente inteligente y conmovedora. Pero Sr. Link es una especie que está en peligro de extinción; él es posiblemente el último de su especie, está solo y cree que Sir Lionel es el único hombre vivo que lo puede ayudar. Juntos emprenden una intrépida odisea alrededor del mundo para hallar a los parientes lejanos de Link en el legendario valle de Shangri-La.

Escrita y dirigida por Chris Butler (ParaNorman), lo nuevo de Laika sorprende no solo por su calidad técnica (la cual se acerca a la perfección con cada película que realizan) sino que también por el subtexto de una entretenida historia hecha para grandes y pequeños. Con una apuesta osada en diálogos, Sr. Link nos guía a través de un relato donde la inclusión es el lema y donde las palabras son claves en construcción de realidad. Como un eslabón perdido que parece no caber en las rígidas categorías sociales, Lionel encuentra en Sr. Link/Susan el valor para enfrentarse a estrictos códigos y utopías para descubrir que el mundo no fue creado por grandes hombres, sino más bien por apasionantes hazañas donde el género poco importa.

Con una formidable escena de presentación donde Lionel se enfrenta al monstruo del lago Ness, Sr. Link nos sitúa en una Inglaterra aún con ansias de descubrir un mundo amplio y lleno de misterios. Lionel es un aventurero con un sueño: desea ser aceptado en una cofradía masculina de “hombres excepcionales”. Sin embargo, en ese selecto grupo no creen en la existencia de otros seres excepcionales como el sasquatch o el yeti, por lo que el protagonista buscará pruebas que le permitan no solo ser miembro del grupo (gracias a una apuesta de palabra de honor) sino también pasar a la historia como un mítico aventurero de valía.

El viaje interno del protagonista es amplio y permite tanto al niño como al adulto, quizás el público objetivo del discurso detrás del relato, acercarse a una historia donde los pantalones son llevados por una osada mujer y donde Link puede elegir libremente el nombre a llevar, sin importar la casilla de hombre o mujer. Susan es esa tercera categoría que tanto miedo genera tocar en el cine infantil y que aquí se muestra con una naturalidad que no solo permite encantarse con el relato, sino que también permite abrir la discusión y acercar a los niños a esta temática esencial, sobre todo en la transición de la niñez a la adolescencia. La elección de protagonista es clave en este logro: si bien es Susan quien busca una familia a la cual encajar y así no vivir en soledad, la verdadera travesía la vive Lionel con su apertura desde códigos y comportamientos machistas heredados. Notable es la línea donde Lionel le grita a Lord Piggot-Dunceby (el villano y líder de la cofradía, el cual no duda en mandar a matar con tal de no perder en la apuesta) que Susan es más hombre que cualquiera.

El largometraje se establece así como un puente entre la ignorancia, la comprensión y la inclusión. Pero, por sobre todo, establece a la palabra, el lenguaje, como un gran constructor de realidad. Cuando establecemos que algo es de niña o es de niño lo que hacemos es limitar posibilidades, es acortar caminos para la libertad del otro de vivir una gran aventura. Así mismo, los juegos de palabras son abundantes, fundamentales y divertidos a lo largo del relato; quizás es por ello que parte importante del subtexto se pierde en el doblaje en español y exige al adulto brindarle una mayor explicación al niño de lo visto. Magnífico es el juego de palabras de Lionel al colocarle Link al sasquatch y decirle Ms Link (término que en inglés se refiere a señora o señorita cuando se desconoce el estado civil) por su relación de pronunciación con la palabra missing (missing link o eslabón perdido). De la misma manera, notable es el personaje de la yeti y sus contradicciones al hablar, sobre todo al establecer comunicación mayormente mediante preguntas, como si se tratara de una esfinge.

Susan aprendió a hablar y leer a través de periódicos y algunos libros que encontró por el pueblo. Eso lo lleva a ser literal y no comprender las metáforas e ironías de Lionel, como jurar la palabra para prometer la veracidad de algo. De la misma manera, Lionel no entiende los sentimientos de Susan o los de Adelina, viuda de su mejor amigo y de la cual siempre ha estado enamorado. Lionel no ve más allá de las palabras, las acciones o expresiones parecen confundirlo de sobremanera. Entre los dos encontrarán un equilibrio, una familia poco convencional que resulta fundamental proteger y cultivar. Como eslabones perdidos de una cadena evolutiva que se olvida de lo extraordinario, Lionel y Susan encuentran no solo respuestas a sus dilemas fundamentales, sino también el consuelo de pertenecer y ser queridos y reconocidos por las diferencias más que por las similitudes.

La figura femenina es fundamental en el viaje de Lionel por descubrir su verdadera identidad. Adelina, si bien comienza estando atrapada por las normas sociales de lo que debe ser una mujer viuda (estar encerrada en una gran casona, llorando la pérdida del hombre amado), se libera de a poco en la película y es el puente entre la rigidez de Lionel y los sentimientos de Susan. Con pantalones y buscando solo encontrar el amor propio que le permita escribir su propia y gran aventura, Adelina le brinda a Lionel la valentía necesaria para dejar atrás preceptos machistas y comprender que no hay hombres excepcionales, sino grandes historias que merecen ser vividas y reconocidas. Como un aire fresco que nos aleja de las historias de Disney/Pixar, Laika crea una hermosa historia de búsqueda y aceptación donde todos somos responsables de liberar jaulas y respetar al otro. Con una animación en stop motion que sorprende por la fluidez de sus movimientos, Sr. Link es ese cine infantil que invita al niño y al adulto a reflexionar por igual sobre la construcción de sociedad. Una maravilla que hay que ver en pantalla grande y cuyos créditos hay que disfrutar de principio a fin.

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