Alma

Alma es el nuevo largometraje de Diego Rougier (director de Sal), un híbrido de una extraña comedia con un incómodo romance. Acá se coloca demasiado peso en los actores y su anterior enlace con la serie de televisión Casado con Hijos (también dirigida por Diego Rougier), descuidando elementos tan fundamentales como el guión y las reglas de un género que ya es tan popular, que fallar puede ser fatal.

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Fernando (Fernando Larraín) está casado con Alma (Javiera Contador), una mujer muy divertida pero con trastorno bipolar, que lo echa de la casa porque se entera que él ya no la soporta. Cuando Alma conoce a un pretendiente argentino, Fernando reacciona y descubre que sigue enamorado de su mujer. Pero es muy tarde, porque ella se ha ido a Buenos Aires. Decidido a recuperarla, viajará a buscarla y convencerla de que ella es su Alma gemela.

Este largometraje cuenta con un inicio regular, un medio que se hace muy tedioso y un final cercano al desastre. La historia de amor de Alma y Fernando tiene momentos tan bizarros, que es imposible que uno como espectador no termine alejándose del eje central de la historia. Hay aspectos técnicos que además ayudan al problema de credibilidad: la post producción sonora suena incompleta, plástica, con una propuesta donde todos los sonidos siempre están en primer plano, restándole profundidad al relato sonoro . Hay pocos ambientes y mucha música para tapar falencias que, al final, la melodía termina dejando en mayor evidencia.

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Quizás el formato de comedia que se busca en esta historia no encaja muy bien en la pantalla grande, ya que parece una sucesión de sketch que podrían aguantar muy bien en la televisión (hasta como una teleserie), pero que en el cine dejan un sabor amargo al no pretender más que una unión de escenas que poco importan si están o no. Algo similar ocurre con los personajes secundarios, quienes parecen haber sido forzados a aparecer en el guión: Marcial Tagle y su fantasía sexual con una muy desaprovechada Carmen Gloria Bresky; Fernando Godoy da vida a un personaje muy cercano a la caricatura más plana de un ser humano; y ni hablar de la participación de Dayana Amigo, quien hace de una extraña camionera que poco dice o hace en los minutos que está en pantalla.

Otra cosa que acá se trata con poco cuidado es el placement. No hay nada malo en conseguir dinero con diferentes marcas para financiar un largometraje; sin embargo, hacer escenas que solo se justifican para vender un producto termina sacando de manera brusca de la película, como la escena donde Alma decide ir a comprar una juguera a una multitienda. Hay tan poca sutileza en el tratamiento del placement, que todo parece un muy largo comercial de televisión. Hay formas más adecuadas para introducir un producto o una marca, y eso bien lo saben en el cine norteamericano o europeo.

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Alma es una película de entretención que no permanece en la memoria más allá de sus 98 minutos de duración. Muy poca risa produce este film que confunde la simpleza de recursos, con un largometraje mal contado, sin mucho detalle ni cariño a sus personajes. Alma parece un ejercicio apresurado, sin mucha ambición, y con demasiados cabos sueltos en su guión.  2/7

2 ojo

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