Corazones de hierro

Lo nuevo de Brad Pitt sumerge al espectador en un género que siempre ha sabido de glorias y premios: el bélico. Las películas de guerras siempre son escalofriantes, porque muestran lo peor del ser humano, pero también saben enaltecer el honor, el amor desmedido por la patria, el valor y, cómo no, el heroísmo. Quizás es por ello que es un género que Hollywood disfruta explotar. Debo admitir que hay tremendas joyas bélicas (una de mis favoritas es El puente sobre el río Kwai), pero siento que este tipo de historias ya terminaron agotando el recurso, sobre todo si hablamos de crónicas que hablen de la batalla en la Segunda Guerra Mundial. Y aquí viene mi sorpresa: Corazones de hierro (Fury) parece un oasis dentro de la muy explotada narración de guerra.

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Abril de 1945. A medida de que los Aliados hacen su último esfuerzo en el Campo de Operaciones Europeo, un aguerrido sargento llamado Wardaddy (Brad Pitt) envía un tanque Sherman, junto con su tripulación de cinco hombres, a una misión mortal tras las líneas enemigas. Superados en número y armamento, Wardaddy y sus hombres enfrentan enormes obstáculos en sus heroicos intentos para golpear el corazón de la Alemania Nazi.

Y bueno, esa premisa parece lo mismo de siempre. Y no es que diga que este film es una obra maestra que será recordada hasta el final de los tiempos, pero superó con creces mis expectativas. Dueña de un muy buen ritmo y un excelente desarrollo de personajes, Corazones de hierro se la juega por ir más allá de los lugares comunes. Eso sí, admito que tiene el personaje más cliché de las películas de guerra: el novato que jamás ha asesinado a alguien y quien no ha presenciado la muerte de cerca, el cual se enfrenta al veterano con el fin de mantener su ingenuidad. Sin embargo, el film se hace responsable de Norman y lo convierte en una especie de guía para el espectador, pues uno termina adentrándose en el mismo viaje de horror que el muchacho. Todo lo que se conoce se hace a través de sus ojos. Y ahí, aunque no lo crean, está la magia de este film.

Norman Ellison (Logan Lerman) in Columbia Pictures' FURY.

Este es un largometraje de sangre, brutalidad y pérdida. Nos muestra que la muerte es un tipo de desnudez que intentamos cubrir a toda costa, para que los sobrevivientes puedan esquivarla el mayor tiempo posible. Nos habla sobre el respeto y la amistad, vínculos que pueden forjar un amor tan profundo por el que vale arriesgar todo, hasta la vida. El largometraje es tan brutal para mostrar lo rápido que se puede perder todo, que es imposible no lograr empatía con los protagonistas a lo largo de la película.

Corazones de hierro tiene tremendos secundarios, pero me inclino ante la actuación de un perfecto Shia LaBeouf. Derrocha talento en cada plano que sale y no desperdicia ninguna oportunidad para darle mayor dimensión a su personaje. Bible es la conciencia y corazón del grupo. LaBeouf sorprende, más aún si uno asocia a este actor con la desechable saga Transformers.

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Corazones de hierro tiene sangre, sudor y lucha contra lo peor del ser humano por montones, lo que la aleja del grupo de películas del montón. Y esa secuencia de créditos finales es simplemente magnífica. Film redondito, que jamás decae ni defrauda. Vaya a verla. Yo le doy 6 ojos chasquillosos a una furia que, espero, jamás volvamos a despertar.

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