Sin City: Una dama por la que matar

“El metal grita. Algo me golpea directo en el pecho. No hay arriba ni abajo. No peso nada”. Con esas palabras, dichas por el personaje de Marv, comienza una película que parece prometer casi tanto como la primera. Pero al contrario de su predecesora, “Sin City: Una dama por la que matar” tiene un principio increíble, un medio que se desinfla y un final para el olvido. Porque, para mi tristeza (sí, yo esperaba mucho más), la segunda entrega de la ciudad del pecado es conformista.

1

“Sin City: Una dama por la que matar” nos vuelve a situar dentro de esta ciudad podrida, pecadora, donde los personajes no tienen la posibilidad de escapar de un destino lleno de violencia y corrupción. Basada en la novela gráfica de Frank Miller, este largometraje tenía grandes zapatos que llenar luego de una primera entrega sorprendente, visualmente atractiva y novedosa y que contaba con un casting perfecto para cada historia (porque hasta el impertérrito de Clive Owen lo hacía bien como Dwight). Pero esta segunda parte se queda corta. ¿Su mayor pecado? El poco cariño hacia los personajes (sobretodo a los nuevos), que hace que a mí a poco andar todo comience a dejar de importarme.

2

Ni las generosas muestras de piel de la hermosa Eva Green logran salvar a este film del desastre final (ojo con ella y sus siempre impecables actuaciones, esta chiquilla es más que un cuerpo bonito). Porque desperdicia a dos de sus mejores personajes: Marv, interpretado increíblemente por Mickey Rourke, es carismático y logra una inmediata conexión con el espectador, quizás porque es uno de los pocos habitantes de Sin City que, a pesar de su físico atemorizante, aún conserva mayor humanidad (es el más leal, recuerden que siempre sigue a todos los otros personajes para ayudarlos en sus sangrientas desventuras); y a Johnny, un personaje que se introduce en este largometraje y que podría haber dado mucho más a la historia. De hecho, la película comienza con los monólogos de estos dos, cometiendo el primer gran engaño del film, porque Marv y Johnny importan nada en el desenlace de toda la historia.

3

La película se centra en uno de los personajes que siempre tiene la poca fortuna de contar con el peor casting: Dwight. Su historia igual nunca ha sido una de mis preferidas, pero creo que se merece una mayor justicia cuando se busque a un actor para interpretarlo. Cambiar a Clive Owen por Josh Brolin para mí es un retroceso; si bien ambos no son una joya de expresión, creo que Owen le daba un aire más atormentado y seductor, lo que justificaba el hecho de que las mujeres anduvieran detrás de él. Sin embargo, Brolin le quita eso y lo convierte en un personaje más duro y castigado, un hombre ya no tan ingenuo. Y es por eso que es tan raro ver cómo cae en la trampa de la fatal Ava (interpretada por la impecable Eva Green) una y otra vez. Y disculpen, pero también el arco argumental que gira en torno a Dwight es el más plano, monótono y predecible. Y como la mayor parte del metraje gira en torno a eso, el film se vuelve aburrido.

Creo que también le falta al largometraje un antagonista mucho más potente. En la anterior entrega, el senador Roark (hecho por el seco Powers Boothe) y su hijo Junior (interpretado por Nick Stahl) eran una fuerza que unía a las historias bajo su yugo, que demostraba lo peor de la ciudad. Muy bien actuado ambos, tenían además unos secuaces secos (cómo olvidar al interpretado por Elijah Wood). Sin embargo, en esta segunda parte no hay un villano supremo, sino que es un rol que se comparte por el senador Roark y la bella Ava. Dos antagonistas que podrían haber dado más, sobre todo el senador si la historia de Johnny hubiera sido mejor aprovechada.

4

Yo creo que hay que sacar a Frank Miller de la dirección, porque será muy bueno en el área de la novela gráfica, pero tomando decisiones tras la cámara no me parece el más adecuado. Si todo dependiera del genio de Robert Rodríguez, estoy segura de que esta película sería mucho, mucho mejor. Es solo ver lo impecable que lo hizo en los dos puestos principales que se leen en los créditos: cámara y montaje.

Aunque no todo es tan malo en “Sin City: Una dama por la que matar”. El casting sigue siendo una de sus fortalezas (descontando, insisto, a Josh Brolin). Todos los personajes muy bien actuados, hasta los que tienen una participación pequeña en el film (mención aparte merecen la aparición de Christopher Lloyd y Christopher Meloni).

5

Bueno, “Sin City: Una dama por la que matar” para mí reprueba el examen, más aún si uno empieza con las odiosas comparaciones con la anterior. No sé si habrá una tercera, pero sacar a Frank Miller de la dirección yo creo que es el primer paso para mejorar la franquicia en el cine. Porque, lamento decirles, en algún momento me sentí tan aburrida viendo la película como cuando fui a ver “The Spirit”. Y esa sí que es mala. Así que le doy 3 ojos a una ciudad pecadora que podría haber sido mucho más, sobre todo si el casting para Dwight fuera hecho con más cariño hacia el personaje.

3

¡Bonus! Les dejo los afiches promocionales de la película, una de las mejores cosas que encontré de esta segunda parte.

sin-city-2-poster-2

sin-city-2-poster-rosario-dawson

sin-city-poster-3

sin-city2-eva-green-poster1-610x903

sin-city-2-muestra-cinco-nuevos-posteres_u6yd

sin-city-2-poster-mickey-rourke (1)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s