Kaiju eiga y el mundo de Titanes del Pacífico

El jueves recién pasado se estrenó en salas nacionales la esperada nueva película del director mexicano Guillermo del Toro Pacific Rim, término que se refiere a los países ubicados a orillas del Océano Pacífico. El film, nos sitúa en un mundo al borde de la extinción debido a los ataques de unos monstruos gigantes provenientes del fondo del océano Pacífico, los Kaiju. Para poder combatirlos, se crean los Jaegers, enormes robots controlados simultáneamente por dos pilotos cuyas mentes están conectadas a través de un puente neuronal.

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En realidad, esa pequeña sinopsis dada antes queda pequeña con lo que realmente es la película. Sus primeros quince minutos, a parte de ser una muy concisa explicación para el espectador sobre el contexto de la historia, son realmente excepcionales. Guillermo del Toro logra contar en minutos la historia de los kaiju, cómo se desarrollaron los robots, la historia de los pilotos y, como si fuera poco, nos muestra una pelea que deja al espectador con ganas de más. Quizás es ahí donde radica el encanto de Titanes del Pacífico, pues a pesar de durar más de dos horas, es una película que nunca aburre, que muestra una espectacularidad tras otra sin agotar el recurso del asombro en el espectador.

Pero, ¿de dónde viene toda esta idea de los kaiju y los jaegers que rescata Guillermo del Toro en su película? El género del kaiju eiga (traducido como películas de monstruos) se remonta al Japón de la década de los cincuenta. Y, por supuesto, su mayor exponente y fundador de este género es el inmortal Godzilla con su película Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo (1954), la cual se vio beneficiada por el enorme éxito que cosechara muchos años antes el film King Kong (1933). El productor Tomoyuki Tanaka, el director Hishiro Honda y el experto en efectos visuales Eiji Tsuburaya se unieron bajo el amparo de los estudios Tôhô en 1954 y crearon al mítico personaje que tendría numerosas películas y un éxito internacional abrumador. Es muy probable que gran parte de su éxito se debiera al trasfondo que existe detrás de la historia de este gigantesco dinosaurio que lanza fuego radioactivo: claramente, sus exhalaciones son una metáfora a lo sucedido en Hiroshima y Nagasaki, al igual que el terror de los ciudadanos, quienes se ven amenazados por un ser enorme y destructivo del cual no se puede escapar ni menos detener con poder humano. Honda logra comunicar ese terror de forma magistral, quizás debido a que experimentó las secuelas de lo sucedido en la Segunda Guerra Mundial y en la ocupación de China, tras pasar un tiempo en un campo de prisioneros de guerra chino.

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Por otra parte, la película Titanes del Pacífico es también un homenaje al género mecha (abreviación de mechanics), donde se crea un vehículo humanoide de proporciones gigantescas controlado por uno o más pilotos. En el caso de la película de Guillermo del Toro, los dos pilotos se unen debido a un enlace neuronal que los vuelve uno a través de los recuerdos. Mientras más fuerte sea el enlace, los pilotos tienen un mayor control sobre el jaeger (que significa cazador en alemán) y, por ende, su capacidad de pelea aumenta.

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Titanes del Pacífico cuenta con grandes escenas de pelea y destrucción, pero también posee fuertes personajes secundarios que logran mantener las dos horas quince minutos que dura el metraje. El personaje de Mako Mori (interpretado por Rinko Kikuchi) logra una gran empatía con el espectador; la actuación de Idris Elba como el mariscal Stacker Pentecost es sobresaliente; y la relación padre e hijo de los pilotos Herc y Chuck Hansen llega a un gran punto de emotividad hacia el final del film. Mención aparte merece la soberbia aparición de Ron Perlman (quien interpreta a Hellboy en la cinta del mismo nombre) como Hannibal Chau, un traficante de restos de kaiju en la ciudad de Hong Kong y los científicos Newton y Gottlieb, quienes aportan la cuota de humor y distensión necesaria en el largometraje.

Probablemente lo más importante que genera Titanes del Pacífico en el público adulto es esa añoranza por la infancia, pues la película logra remontar hacia esa época donde uno construía una pequeña ciudad de juguetes y luego la destruía como si se tratara de un ataque de Godzilla. Esa época donde la fantasía parecía posible y palpable, donde un monstruo gigante y los robots nos causaban admiración y no terror. Titanes del Pacífico es un film que disfrutarán los adultos que crecieron bajo el alero de Mazinger Z, Transformers, Robotech y Ultraman y los que disfrutaron de Evangelion y Mobile Suit Gundam.

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La nueva cinta de Guillermo del Toro es un blockbuster puro, hecho a conciencia y disfrute. Es por lejos uno de los mejores estrenos que va del año, si hablamos de mega producciones norteamericanas. El director mexicano hizo un gran homenaje a dos géneros que hoy en día parecían no tener cabida en la gran pantalla, con excelentes resultados. Titanes del Pacífico es una película altamente recomendada para amantes del género. Si le interesan los kaijus y el mecha, ésta es su película. Vaya a verla sin dudarlo… quizás hasta quiera volver a pagar el ticket para verla una segunda vez.

Y ustedes, ¿irán a ver Titanes del Pacífico? ¿Qué les pareció la película?

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