La bella y la bestia

Sin demasiada actualización y cuya historia parece un retroceso en el discurso que Disney desarrolló con Moana y Zootopia, el largometraje de Bill Condon ofrece una anécdota donde abundan los efectos especiales y los eventos fortuitos y donde falta, aunque no lo crean, amor.

Silencio

Silencio cuestiona los símbolos y valoriza la valentía de los actos de fe, acercando la figura de Cristo a los campesinos sufrientes por sobre el rosario y las frías esculturas. La espiritualidad se vive, se ama y se sufre, en una constante contradicción de un adoctrinamiento liberador.

Un camino a casa

“Un camino a casa” nos habla de reencuentros, pero por sobre todo del valor de la familia y su amor incondicional. Es una historia sobre dar y recuperar, aunque ello quede más en evidencia en los actos simples del niño y no en la elaborada búsqueda del hombre adulto.

Nada que perder

Nada que perder es la travesía de dos hermanos por recuperar lo que es suyo por derecho propio, aunque ello signifique alejarse de la ley y comenzar a robar al mismo banco que amenaza con expropiarlos. Buscan la libertad de las deudas y un futuro más prometedor para los hijos de Toby, un hombre que ha cedido su terreno a las empresas petroleras para hacer excavación. La tierra es de nadie y la colonización parece un ciclo de nunca terminar.

Manchester junto al mar

Manchester junto al mar es una película desgarradora, que se sufre de principio a fin con el mismo dolor con que uno se enfrenta a los pequeños dramas de la vida cotidiana. Con actuaciones sobresalientes, el film se eleva como una joya gracias a un cuidado guión y una puesta en escena naturalista, que permite que los personajes crezcan y den a conocer su intimidad lentamente frente a los ojos del espectador.

Talentos ocultos

Talentos ocultos es un film que encanta de principio a fin, quizás porque deja de lado un tono aleccionador y nos presenta la grandeza de sus protagonistas a través de sus rutinas más simples. Poco juzga el director el actuar de los secundarios y sus prejuicios, ya que los deja evolucionar frente a cámara con la misma sutileza que sucede fuera de la ficción.

Ballerina

No es en la anécdota general donde decae Ballerina, sino en su intento desesperado por parecerse a las películas infantiles producidas en masa por Hollywood. Su aspiración a competir con Disney es lo que la hace tropezar a ratos, contando una fábula donde abundan las salidas fáciles a los momentos de tensión.

Hasta el último hombre

“Hasta el último hombre” es una película que refleja la crisis de fe, pero también se cuestiona el origen y verdadero significado de la violencia. Y aunque lo humano triunfe sobre lo divino, siempre habrán acciones que solo pueden explicarse si hay algo más trascendental que nos muestre el camino.

Snowden

Llena de tecnicismo sobre el caso y numerosos personajes que entran a escena pero que no permanecen en la memoria, la película no logra generar ni un mínimo de emoción, ni siquiera la indignación y el horror que afloraban de forma tan natural en el documental de Laura Poitras, Citizenfour.

Moana

Moana es una animación deslumbrante por su belleza, con una paleta de colores que refleja a la perfección el mundo polinésico que retrata. Con un muy buen ritmo y escenas musicales deslumbrantes por su factura técnica, la película es un balance entre acción, reflexión y canciones pegajosas.