Crisis

“Crisis” se sumerge en las decepciones y frustraciones del proceso de creación, dándole un toque mágico en donde la realidad y los sueños se entrecruzan. De esta forma se crea un relato ágil, en donde su trío protagónico enfrenta temores y debilidades para luego, en una catarsis, emerger o desaparecer.

Alien: Covenant

Con una lectura que se aleja un poco del mito de los xenomorfos y se acerca más a la mirada crítica hacia la inteligencia artificial y la supremacía racial, Alien: Covenant sigue un patrón de acontecimientos con olor a repetición, que poco aporta a la saga y que se aleja del estilo más reflexivo de Prometheus, para entregar giros llenos de gore y muy poca tensión.

Niñas Araña

Con una cámara protagonista que las sigue como otro integrante del grupo y que se inmiscuye en su intimidad y sentimientos tanto en primeros planos como en bellos generales, “Niñas Araña” es un retrato no solo de las aspiraciones adolescentes, sino que también de un Santiago en altura, donde la competencia de los edificios para ver cuál tiene más pisos parece una lucha por adueñarse del paisaje, del horizonte y los atardeceres.

La Morgue

Sin nunca negar su claro origen de cine clase B, lo dirigido por André Øvredal logra una tensión inesperada en casi 1 hora y media de duración, donde la locación es tan fundamental como las actuaciones de sus 2 protagonistas, quienes venden el relato de manera tan convincente que hasta al espectador más escéptico caerá en las trampas del guión.

The Wailing

“The Wailing” es un relato complejo, que se construye gracias a símbolos y donde la batalla del bien y el mal se reduce a la pesca de almas, de creyentes, por parte de los demonios que viven en el lugar. Contada en 3 grandes bloques, la película interna al espectador en el viaje del protagonista Jong-goo, un hombre que se ve envuelto en una pesadilla donde sus creencias son puestas a prueba.

Una mujer fantástica

Sebastián Lelio construye un relato visceral lleno de dolor, rabia y transformación. Delante de la cámara no solo emerge una potente y luchadora imagen femenina, sino que muestra ese Santiago Centro de edificaciones e interiores luminosos, muchas veces majestuosos, cuyas calles se vuelven opacas solo por los individuos que la habitan.

La bella y la bestia

Sin demasiada actualización y cuya historia parece un retroceso en el discurso que Disney desarrolló con Moana y Zootopia, el largometraje de Bill Condon ofrece una anécdota donde abundan los efectos especiales y los eventos fortuitos y donde falta, aunque no lo crean, amor.

Silencio

Silencio cuestiona los símbolos y valoriza la valentía de los actos de fe, acercando la figura de Cristo a los campesinos sufrientes por sobre el rosario y las frías esculturas. La espiritualidad se vive, se ama y se sufre, en una constante contradicción de un adoctrinamiento liberador.

Un camino a casa

“Un camino a casa” nos habla de reencuentros, pero por sobre todo del valor de la familia y su amor incondicional. Es una historia sobre dar y recuperar, aunque ello quede más en evidencia en los actos simples del niño y no en la elaborada búsqueda del hombre adulto.

Nada que perder

Nada que perder es la travesía de dos hermanos por recuperar lo que es suyo por derecho propio, aunque ello signifique alejarse de la ley y comenzar a robar al mismo banco que amenaza con expropiarlos. Buscan la libertad de las deudas y un futuro más prometedor para los hijos de Toby, un hombre que ha cedido su terreno a las empresas petroleras para hacer excavación. La tierra es de nadie y la colonización parece un ciclo de nunca terminar.